"Animales Peligrosos"

“Creo que los animales ven en el hombre un ser igual a ellos que ha perdido de forma extraordinariamente peligrosa el sano intelecto animal, es decir, que ven en él al animal irracional, al animal que ríe, al animal que llora, al animal infeliz.”

 

Friedrich Nietzsche

 

 

Amanecer, despertar, preparar café, lanzarse al abismo como quien traza en el aire una silueta, una figura que lo salve de la muerte. Rugir, arrancarnos los colmillos, enternecernos ante cada nuevo atardecer. Escribo como un niño que llora, como un animal enjaulado que devora las razones que tiene para llorar. Vuelo y soy libre y el mundo es mi selva. Hay en cada hombre un animal encerrado en una prisión, pero también hay una puerta: si la entreabrimos, el animal se precipita fuera, escapa encontrando su camino; entonces, y, provisionalmente, muere el hombre; la bestia se conduce como bestia, sin ningún cuidado de provocar la admiración poética de la muerte. George Bataille escribió alguna vez que el trabajo del artista es profundizar siempre el misterio, eso que somos más allá de nuestra naturaleza, siempre dispuesta a la mansedumbre y a la obediencia. En “Animales Peligrosos” Mantilla y Mebarak nos abren la puerta a esa ignota jungla por la que deambula el alma humana, sus obras abren un agujero en nuestras jaulas para que huyamos furiosos a encontrarnos con nosotros mismos. Esta es la grieta o desbordamiento donde se introduce el arte. Aquí, en esa presencia furtiva y en ese espesor sangriento de estos dos nuevos artistas, podemos advertir que la misión del arte no es copiar la naturaleza, sino expresarla, destruirla. Reír, preparar más café, abrir las ventanas, apagar la música, dormir, soñar, morder el polvo. El animal salvaje, pues, descansa, domestica al hombre, amansa al miedo, escritura una acción y la talla sobre las montañas, funda la belleza en el diente que se hinca, en la mano que es mordida, en la monstruosidad del niño que llora y que regresa a su jaula a ser amamantado por la muerte. Mañana será otro día, otro cuadro, el animal libre pertenece ahora al mundo, a esa geografía extraña de eso que siempre hemos querido ser.

 

                                                                                                                                                                                               John F. Galindo

2014, animales peligroso,galeria en medio de, bucaramanga, Colombia.

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